Tuesday, May 5, 2015

Las paradojas del Closet CR#5

El closet es para la comunidad gay uno de los atributos más distintivos y definitorios de la identidad individual y política. Ignorar las historias del closet, del secreto y salir del confinamiento sería para muchos ignorar una parte crucial de esta identidad. Sin embargo, a qué se debe ese carácter tan fundamental del closet? Es el closet en realidad una fuente de resistencia frente a la heteronormatividad? 
Durante mucho tiempo los académicos en el campo de estudios de gay/lesbianas han dedicado sus esfuerzos y discusiones políticas a cuestiones relacionadas con el carácter construccionista/ esencialista de la homosexualidad así como de posicionar la orientación sexual no heterosexual como blanco de opresión y marginalización. No obstante, en Epistemología del Armario Sedgwick hace énfasis en la necesidad de hacer análisis que vayan más allá de dinámicas de poder lineales y oposicionales entre heterosexualidad y homosexualidad. La autora destaca el análisis del closet no solo como una estructura opresiva y foco de resistencia principal en la experiencia gay, sino como un fenómeno que responde la reiteración del dominio de la heteronormatividad.  Así pues, cuando el closet  que contiene la relación secreto- ignorancia se torna visible, una nueva relación surge entre conocimiento-poder-aceptación del sujeto gay/lesbiana que lo hace perceptible y susceptible de ser vigilado. Como lo expresa Foucault en Historia de la Sexualidad, la confesión (salir del armario)  es un mecanismo de poder que hace visible y conocido aquello que está oculto con el objetivo de mantenerlo bajo control y vigilancia.
Por otro lado, las narrativas acerca del closet sirven a la ratificación de la oposición heterosexual/homosexual en donde la “otredad” del individuo gay/lesbiana es un aspecto fundamental para definir la norma que es en últimas el sujeto heterosexual. De manera similar ocurre la relación masculino-femenino en donde para mantener la dominancia masculina es necesario constituir lo femenino como lo “otro”, aquello que se distancia de lo valorado, sin embargo sin la otredad no es posible definir la norma. De esta forma, la masculinidad se constituye a expensas tanto de las mujeres como de los individuos gay dado  que ser hombre implica distanciarse violentamente de lo femenino y negar las posibilidades en el continuo del deseo homosexual.  El homoerotismo se vuelve una amenaza para el orden heterosexual y la masculinidad y en consecuencia se genera el pánico homosexual y la homofobia.  
Los discursos y debates acerca de la experimentación del deseo homosexual como algo que ocurre a la minoría o por el contrario que está de forma latente en la mayoría se convierten en el foco de ansiedad social e histórica que permea las fuentes de producción de conocimiento. Finalmente, la construcción del closet no solo sostiene la dominancia heterosexual por su carácter confesional sino que anida  la relación dialéctica entre el deseo y el miedo que nace del homoerotismo y en el que se reflejan los sujetos masculinos.

No comments:

Post a Comment